Se inicia otro intento de poder reformar pensiones, tras casi tres décadas de que esa intención iniciara un proceso muy largo, largo de expectativa y decepción.
La decepción es el peor mensaje que la política le envía a los ciudadanos, porque no solo afecta a la materia tratada, sino también el estado de ánimo de la población sobre el sistema democrático y su capacidad de resolver los problemas de la gente.
La decepción es un estado que poco a poco transforma a ciudadanos en resentidos con el sistema.
Sin éxito ni concreciones, la política se transforma solamente en una palabra. Y las palabras, cuando no generan concreciones, se transforman en discursos vacíos.
Chile necesita concreciones de promesas y saldar temas eternamente pendientes. ¿Y por qué? Porque en gran medida hay una situación que es práctica.
¿Cuál es la diferencia entre hacerlo enojar a usted y en decepcionarlo? La diferencia es simple: el enojo se pasa, pero la decepción no.
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