Ayer leí un artículo muy interesante en el diario La Tercera sobre la enorme falta de docentes en Chile capaces de enseñar tecnología en colegios y universidades.
Estamos viviendo momentos de cambio tecnológico con una velocidad nunca antes vista, desde la comunicación a lo militar, desde aplicaciones virtuales que sustituyen instituciones formales, hasta el uso de nuestro tiempo en contacto con seres humanos versus lo que destinamos para atender plataformas digitales, donde estas últimas abarcan mucho más tiempo del que pasamos con otras personas.
Y todo esto para atender estas plataformas digitales que van desde juegos a compras y todo tipo de aplicaciones, repito, para contactarse con personas que no necesariamente se conocen, pero se les consulta, se les escucha y se les cree.
En este mundo digital que crece muy rápido, la alfabetización digital, la cultura tecnológica, como lo he dicho aquí muchas veces, es fundamental. Si no hay suficientes profesores que enseñen, hay que formarlos e incentivarlos a ser parte de la historia pedagógica del futuro.
Todo lo que puede ser digital, va a ser digital. Quedarse atrás en un mundo digitalizado es invertir en una brecha futura entre quienes son parte de ese mundo nuevo y quienes serán los mendigos intelectuales del futuro.
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