Ayer en Quilicura hubo un ajuste de cuentas entre bandas narcos, donde murió, aparentemente, el líder de una de ellas.
A partir de esto se produjo una balacera, se lanzaron muchos fuegos artificiales, hubo un ataque a un centro de salud y, en consecuencia, un desorden generalizado.
El resultado fue que hoy se suspendieron las clases en dos colegios, el centro de salud no pudo atender, y no sabemos qué va a pasar cuando ocurra el funeral. El ministro Cordero indicó hoy algunas medidas al respecto.
La alcaldesa de Quilicura, Paulina Bobadilla, del Frente Amplio (FA), pidió la presencia de militares para proteger a la población. Sabemos que los militares no pueden actuar mientras no existan reglas de uso de la fuerza, que aún no se aprueban.
Libertad y seguridad son dos bienes que valoramos profundamente y que quisiéramos preservar juntos. Queremos una ecuación social en la que podamos mantener nuestra libertad contando también con seguridad; no tener que sacrificar la libertad para obtener seguridad. Sin embargo, me pregunto: para las familias que hoy no tuvieron atención en un centro de salud, que hoy no pudieron enviar a sus hijos a la escuela, y que probablemente tampoco puedan circular con tranquilidad el día del funeral, ¿tiene sentido esta ecuación de libertad y seguridad?
No nos extrañemos mañana si esos ciudadanos están votando por alternativas que cambian los factores de esa ecuación. Porque, claramente, su libertad está siendo drásticamente reducida, y van a exigir, con razón, seguridad.
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