Perder a un animal que ha sido parte de la familia puede ser tan doloroso como la muerte de un ser humano. Por eso, los expertos destacan la importancia de darse el tiempo de vivir el duelo, realizar algún ritual y validar la pena de quien está sufriendo. Sentirse juzgada o no tener el apoyo necesario puede causar dificultades en la correcta resolución del duelo. En Chile, ya existe un proyecto de ley para establecer un permiso laboral en caso de muerte de un animal de compañía.
“Ya han pasado algunos meses desde su muerte, pero todos los días me acuerdo de él o me lo imagino en el patio tomando sol o roncando”. Así habla Maura Rivera sobre Igor, su bulldog inglés que murió en mayo.
En entrevista con CNN Chile, la bailarina reflexiona sobre la partida de quien la acompañó a ella y a su familia durante ocho años: “En algún momento ellos nos dejan, esa es la parte fea de todo este amor canino. Como son parte de la familia, es tal cual se muriera alguien de tu casa, aunque de repente la gente no entiende este amor que uno les tiene”.
Cuando falleció Igor, la bailarina contó en sus redes sociales que lo abrazaron, lo besaron y le agradecieron por dar la pelea: “Hicimos todo lo que estuviera a nuestro alcance, pero no se pudo más. Me quedo tranquila porque se fue lleno de amor”.
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La importancia del duelo
El duelo tras la muerte de un animal de compañía “en muchos sentidos es comparable al que se experimenta con un familiar”, señala la revista Perspectives in Psychiatric Care. Asimismo, un estudio de la Universidad de Hawái reveló que el 30% de los cuidadores sienten dolor por esta partida durante seis meses o más.
Es que tanto perros como gatos ya son parte de las familias: pasaron de vivir en el patio a dormir adentro de la casa o incluso en la cama; y cada vez son más los locales en Chile que permiten la entrada de mascotas que acompañan a sus humanos.
La psicóloga clínica experta en duelo, Gabriela Diéguez Gioia, explica a CNN Chile que el duelo es un proceso necesario “cuando se pierde algo que es realmente importante en tu vida. Sin embargo, mucha gente tiende a mirar en menos o a desestimar un poco el duelo por los animalitos”. Las personas pueden tener serias dificultades para llevar a cabo una correcta resolución del duelo, además de otros problemas, “cuando sienten que no se validó su dolor, que son juzgadas o no tienen las redes de apoyo necesarias para vivir este proceso que es normal”.
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Diversos expertos concuerdan en que, al no validarse el dolor tras la muerte de una mascota, el proceso de duelo se resiente y con ello aumenta el riesgo de que los síntomas -como llanto, decaimiento, sensación de soledad y de culpa– se agraven. Los rituales de luto permiten validar la experiencia de la persona que está en duelo, brindando un reconocimiento social y facilitando el ajuste posterior. No hay una regla específica, dice la psicóloga; dependerá de aspectos culturales, personales o religiosos.
Gabriela perdió en noviembre de 2021 a su perrita Princesa, a quien decidió cremar. Actualmente, en su hogar existe un espacio dedicado a recordarla, en el que incluyó, entre otras cosas, un ánfora con sus restos, una fotografía de ella y un llavero donde se puede leer “Princesa Hime, te amamos”.
“Todo eso puede sonar raro porque es algo nuevo, pero te ayuda a elaborar mejor el proceso porque te sientes más cerca del ser que perdiste, y pasa lo mismo con los humanos. (…). Es tener algo, como un objeto simbólico que te siga recordando la existencia de ese ser”, detalla. “El amor traspasa las barreras de la raza y del entendimiento, es un vínculo, es significativa esa existencia para tu vida y esto va más allá de la raza”.
El factor eutanasia
Muchas personas deciden practicar la eutanasia a su mascota cuando esta sufre, ya sea a causa de alguna enfermedad, accidente o por la misma vejez. Maura Rivera confiesa que dudó “hasta el último minuto” cuando tuvo que dejar partir a Igor: “Se me vinieron todos los cuestionamientos, me pregunté si realmente él quería partir o si era la opción correcta”.
Según Marcos Díaz, doctor en Psicología dedicado a la antrozoología, la decisión de practicar la eutanasia puede dificultar o facilitar el duelo. “Los custodios tienden a experimentar reacciones de duelo intensas que incluyen marcados sentimientos de tristeza, culpa e ira. Sin embargo, también se ha visto que algunas circunstancias pueden disminuir estos síntomas, por ejemplo, cuando el animal padece una enfermedad terminal. El impacto favorable se asocia con casos donde los tutores consideran que hicieron lo correcto para que el animal no padeciera innecesariamente, y el negativo con casos donde había incertidumbre y dudas”, explica.
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Los cuidadores o cuidadoras también pueden sufrir un impacto negativo cuando la determinación de la eutanasia “se tomó porque el procedimiento para salvarle la vida tenía un costo económico inaccesible“, cuando “no fue unánime en la familia” o si se vivieron experiencias negativas con el equipo veterinario.
data-instgrm-version="14">Un nuevo concepto de familia
Hace algunos años apareció en las redes sociales, medios de comunicación y estudios, una nueva noción de familia: la de familia multiespecie, una que se basa en la relación humano-animal.
Poco a poco la ley ha ido adaptándose a estos cambios y en muchos países los animales no humanos ya no son considerados cosas, sino que seres sintientes y, por lo tanto, sujetos de derechos. Esto incluye la tendencia judicial actual de dejar de lado la mirada binaria de sujeto/objeto y, en su lugar, ampliar ciertos derechos en beneficio de los animales no humanos o de las familias multiespecie.