Escobar afirma que Kaiser ha caído en “el insulto y la denostación” por sus dichos en discusión sobre eutanasia

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En una entrevista con radio Agricultura este lunes, el diputado y candidato presidencial del Partido Nacional Libertario (PNL), Johannes Kaiser, arremetió en contra de los proyectos de eutanasia y aborto legal.

“Este gobierno, que tiene 2.700.000 personas en lista de espera, a la que se le mueren 40.000 personas en listas de espera, parece que lo único que le preocupa es poder matar más gente o que se pueda matar más gente, ya sea a través del aborto o a través de la eutanasia”, dijo.

Cada candidato o candidata tiene todo el deecho de profesar y defender las posturas políticas e ideológicas que estime pertinentes. De eso se trata la carrera presidencial, de plantearlas y defenderlas, para que sean las y los ciudadanos quienes decidan. Pero lo que no parece democrático es descalificar e insultar de este modo cuando se plantean ideas o proyectos de ley que van en contra de sus postulados. Ese modo de cancelar las ideas y las personas, que tanto se criticó del llamado wokismo, se está haciendo costumbre desde quienes los denostaban ácidamente.

Peor aun: esto es más que una cancelación. Estas palabras implican transformar en seres abominables a quienes tienen otras ideas políticas. Actitudes y discursos que hacen, en la práctica, imposible la vida común en una sociedad plural y laica.

Suena bastante extraño, además, que alguien de un partido que se dice tan amante de la libertad, no piense que este es un debate político y filosófico que debe darse en una sociedad democrática y laica, justamente porque se trata de la libertad de las personas frente al Estado al momento de tomar decisiones complejas y muy serias.

Pero claro, persuadir y debatir ideas distintas es parte de contribuir a una esfera pública racional e informada, en que todos los argumentos se sopesen en su mérito.

Para eso hay que, primero que nada, creer en esa esfera pública, y valorar la razón y la persuasión como vehículos para convencer.
No el insulto y la denostación hacia el que piensa distinto, como ha hecho el diputado con estas declaraciones.