Voto obligatorio y el nuevo electorado: Pepe Auth analiza el actual escenario para elegir al próximo Presidente de Chile

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Desde 1989, que en las presidenciales votaban en torno a 7 millones de personas, solo la segunda vuelta de 2021 entre Boric y Kast se disparó a 8,3 millones, cuando todos los mayores de 18 habían sido incluidos en el padrón.

La próxima será la primera elección presidencial con voto obligatorio. Y en las 4 elecciones con obligatoriedad entre 2022 y 2024 han participado entre 12,8 y 13,1 millones de personas.

El padrón de la próxima elección aumentó en 340 mil personas respecto del año pasado y es de 15.791.056 electores. Podemos esperar entonces que el 16 de noviembre vayan a votar más de 13 millones de personas, casi el doble de los que lo hacían habitualmente.

Que ya no participe solo la mitad politizada del país y lo haga casi la totalidad de la población constituye un cambio copernicano, porque los que se agregan no votan de acuerdo a un marco de referencia ideológico ni desde una posición en el eje izquierda- derecha, sino desde donde les aprieta el zapato.

Son los electores más desconfiados del Estado, los más críticos de la política, los más distantes de los partidos, no tienen lealtades previas y tienden a votar contra el poder de turno.

Ya no basta con movilizar a los que están contigo para que concurran a votar. Ahora es imprescindible conquistar la adhesión de quienes van a ir de todas maneras a votar y no son partidarios ni tuyos ni de tu adversario, lo que requiere que tus prioridades sintonicen con las suyas y que consigas credibilidad y confianza en que tienes la convicción y la capacidad de impulsar soluciones a sus problemas.

Por eso, a diferencia de 2021, no hay propuestas refundacionales ni en la izquierda ni en la derecha, la distancia entre los diagnósticos del país y los programas es muchísimo menor que en 2021.

Todos hablan hoy de la guerra contra las bandas organizadas y la lucha contra la inseguridad, del control de la inmigración irregular, de la recuperación del crecimiento económico y de la resolución de las listas de espera en salud.

Nadie habla del fin del neoliberalismo, la nueva constitución, o la anulación del aborto en 3 causales.

La competencia es muy pareja entre el oficialismo y la oposición en los votantes habituales, esa mitad que tiene identificación ideológica y política. La elección será dirimida por los nuevos votantes, los que se incorporan con el voto obligatorio, esos 5 a 6 millones adicionales, a los que les importa poco si la opción es de derecha o izquierda, cercana o distante, del pueblo o la élite, si no si genera confianza en que enfrentará con convicción  capacidad las tareas de hacer retroceder a la delincuencia y el crimen organizado, terminar con el descontrol migratorio y recuperar el crecimiento y el empleo.